lunes, mayo 13, 2013

RSE: Impuestos ambientales para incentivar la RSC

El KPMG Green Tax Index analiza el uso de la fiscalidad verde

Impuestos ambientales para incentivar la RSC

  • El indicador analiza las sanciones e incentivos fiscales para la protección ambiental de 21 economías

Instalación industrial en Huelva.

Toda actividad económica consume recursos naturales e incide en el entorno en el que se desarrolla. Trasladar el coste que esta actuación genera a los precios finales de los bienes y servicios o incentivar un mejor uso de los recursos es tarea de los poderes públicos, a través de instrumentos de política ambiental como impuestos o subvenciones.

"Tras no lograr los resultados esperados con el comercio de emisiones y en una etapa de escasez de recursos, las Administraciones han vuelto a ver en los impuestos y exenciones ambientales un instrumento que permite enviar señales de precios reales que incentivan el cambio hacia una gestión más responsables del agua, energía y otros recursos escasos", explica José Luis Blasco, socio responsable de cambio climático y sostenibilidad de KPMG en Europa, Oriente Próximo y África.

Sin embargo, como alerta Julio César Muñoz, socio del área de impuestos sobre sociedades de KPMG Abogados, "el interés recaudatorio de las Administraciones hace que en ocasiones el interés medioambiental pase a un segundo plano".

21 economías

El KPMG Green Tax Index se centra en 21 economías que representan una cuota importante de la actividad relativa a inversiones corporativas globales: Estados Unidos, Japón, Reino Unido, Francia, Corea del Sur, China, Irlanda, Países Bajos, Bélgica, India, España, Canadá, Sudáfrica, Singapur, Finlandia, Alemania, Australia, Brasil, Argentina, México y Rusia.

En este sentido, adoptar un enfoque proactivo con respecto a los impuestos ambientales puede servir a las empresas para reducir el coste de inversiones estratégicas, fomentar la innovación, mejorar la eficiencia y garantizar una ventaja competitiva. Para facilitar esta labor, KPMG Internacional ha lanzado una nueva herramienta, el KPMG Green Tax Index. Se trata de un índice que explora cómo usan los Gobiernos sus sistemas fiscales para responder a los retos globales como la seguridad energética, la escasez de agua y de recursos, la contaminación y el cambio climático. En el indicador se analizan las sanciones e incentivos fiscales para la protección ambiental de 21 economías importantes, que se centran en áreas de política claves, como la eficiencia energética, la eficiencia del agua, las emisiones de CO2, la innovación ecológica y los edificios ecológicos.

El objetivo último del KPMG Green Tax Index es mejorar la información de que disponen las empresas sobre la rápida evolución y la complejidad del entorno global de sanciones e incentivos fiscales para la protección ambiental y animar a los responsables del área fiscal y del área de sostenibilidad a trabajar juntos para tener en cuenta las consideraciones en materia de las decisiones de inversión. "La fiscalidad ecológica es un área que evoluciona rápidamente y que es cada vez más compleja", comenta Greg Wiebe, responsable global de tax de KPMG. "Sin embargo, si se aborda con conocimiento y con proactividad, los retos pueden transformarse en oportunidades", asegura.

Según los resultados del primer KPMG Green Tax Index, Estados Unidos, Japón, Reino Unido, Francia, Corea del Sur y China son los países que utilizan más los impuestos como herramienta para fomentar una conducta corporativa sostenible y lograr sus objetivos nacionales en materia de política ambiental. España ocupa el puesto undécimo. El análisis de KPMG muestra que, en los países estudiados desde enero de 2011, se han introducido al menos 30 nuevos incentivos fiscales, sanciones fiscales o cambios significativos en la regulación para la protección del medio ambiente.

En el índice se atribuyen puntuaciones por incentivos y sanciones fiscales para la protección ambiental en función del valor estimado y de la posibilidad de influir en la conducta corporativa. Las puntuaciones han de tomarse como datos indicativos, no absolutos, que ofrecen un perfil de los Gobiernos con los sistemas más activos y desarrollados en lo que respecta a ecotasas.

España, en el puesto undécimo

En España, que ocupa el puesto undécimo en el índice, la política medioambiental se centra en el sistema europeo de comercio de derechos de emisión, el sistema de incentivos a las energías renovables (actualmente objeto de una polémica revisión) y la imposición de los principales productos energéticos (hidrocarburos, electricidad, etc.).

No obstante, la última finalidad de estas figuras impositivas, así como la de los impuestos autonómicos so_bre el medio ambiente, es básicamente recaudatoria, con el objetivo último de reducir el déficit público. Así, en el ejercicio 2013 se han introducido nuevas figuras impositivas con el único fin de rebajar el déficit de tarifa que arrastra el sector eléctrico.

Estados Unidos encabeza la clasificación debido, principalmente, a su amplio programa de incentivos fiscales federales en materia de eficiencia energética, energías renovables y edificios ecológicos.

Japón ocupa el segundo puesto y encabeza la clasificación de medidas fiscales para promover el uso y la fabricación de vehículos ecológicos. Reino Unido es el tercero de la lista y cuenta con un enfoque de las ecotasas equilibrado entre sanciones e incentivos.

Francia ocupa el cuarto lugar y es un ejemplo inusual, ya que su política de ecotasas se inclina mucho más a favor de sanciones que de incentivos. En el quinto lugar está Corea del Sur, con un sistema de ecotasas que favorece los incentivos en lugar de las sanciones. China es el sexto. Su política de ecotasas está equilibrada entre incentivos y sanciones y se centra en la eficiencia de los recursos.

Fuente:

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Rodrigo González Fernández
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RESPONSABILIDAD SOCIAL ES UNA ACTITUD EMPRESARIAL

Sí, podemos ser socialmente responsables

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Por Antonio Argandoña | Publicado el 10-05-2013

Categoría: Comentarios de actualidad, Responsabilidad social y ética de la empresa

Tags: , , 

Los Comentarios de la Cátedra son breves artículos que desarrollan, sin grandes pretensiones académicas, algún tema de interés y actualidad sobre Responsabilidad Social de las Empresas. Los Comentarios anteriores a enero de 2013 pueden encontrarse enhttp://www.iese.edu/es/claustro-investigacion/catedras/la-caixa/investigacion/

 

Permítame el lector volver sobre un tema que ya he tratado otras veces en estosComentarios: sí, siempre podemos ser socialmente responsables. Si usted piensa que no puede serlo, se debe, probablemente, a que no tiene una idea clara de lo que es ser socialmente responsable, o a que no quiere serlo. Déjeme que le ayude.

La Responsabilidad Social (RS) no es un conjunto de instrumentos, de métodos, de técnicas o de acciones; no es tener un código de buenas prácticas, o un director de RS, ni mucho menos un departamento dedicado al tema; no hay que hacer un informe anual, ni tener una página en su website en que avise de lo que está haciendo en RS. La RS es mucho más fácil que todo esto: es –y lo he dicho ya unas cuantas veces- saberse responsable de los impactos de sus acciones sobre la sociedad, empezando por sus empleados y directivos, clientes, proveedores, bancos, accionistas y comunidad local. Saberse responsable de esto… y actuar en consecuencia.

Por tanto, la RS no es "cara". Hacer una memoria es caro, tener un director de RS es caro (aunque solo sea porque no hará otras cosas que a usted le parecen ahora más importantes), actualizar la web es caro… Saberse responsable no cuesta dinero. Bueno, puede costar otras cosas, porque usted y su equipo directivo tendrán que pararse a pensar en los impactos de sus acciones sobre los demás. Pero esto no es otra cosa que "dirigir bien". Y si dirigir bien es caro, entonces, sí, la RS es cara. Cuando yo era (más) joven, oí decir con frecuencia: "la vida buena es cara; la hay más barata, pero es peor". Bueno, pues la RS es como la vida buena: es "cara", como lo es la buena dirección, pero la otra no es buena.

¡Ah!, pero, desde otro punto de vista, la RS puede ser cara, si le lleva a usted a la conclusión de que no debe seguir haciendo que hacía, porque que no es compatible con una buena dirección. Perseguir a su proveedor en Bangladesh para que arregle su fábrica y no caiga encima de sus obreros, matando a más de 400, como ocurrió hace poco, es caro; y, mejor aún, plantearse cómo ayudarle a actuar bien para no poner en peligro a su personal, es caro; y decidir, después de una serena reflexión, que no debo seguir fabricando en Bangladesh y que debo buscar otra localización, también es caro. Pero, con visión a un plazo no muy largo, es lo que usted debe hacer. Porque se expone a un boicot por parte de sus clientes, o a tener mal ambiente entre sus distribuidores o entre sus empleados o, pero aún, usted está aprendiendo a gobernar sin tener en cuenta los legítimos intereses (¡la vida!) de los trabajadores de su cadena de suministro –y, a la larga, de todos sus stakeholders.

Otra cosa importante: la RS no es cuestión de sí o no, de blanco o negro; no consiste en cumplir un listado de objetivos, sino en una actitud. Por tanto, admite más y menos. Usted puede ser muy-muy responsable, o muy responsable, o bastante, o poco, o nada, con todas las posiciones intermedias. Y entiendo que me diga que no puede ser muy-muy responsable, aunque le gustaría, porque no tiene los medios (dinero, pero, sobre todo, tiempo, formación, equipo, ideas…) para serlo, y porque le aprietan otros problemas ("usted no sabe la cantidad de horas que me lleva pelearme con el banco por un crédito o arrancarle unos euros a un cliente moroso"). Bueno, pues procure ser un poco responsable, y algo es algo. Para empezar, ya está en la carrera: muy lejos de sus competidores quizás, y muy lejos de lo que le pide la opinión pública, o las organizaciones no gubernamentales, o su conciencia, pero en la carrera. Póngase unas pocas metas, ambiciosas pero asequibles, trate de alcanzarlas, y tómese un trago a fin de año, si las consigue. Y, para el año que viene, póngase unas metas un poco más ambiciosas. Y si el entorno le aprieta mucho, un poco menos ambiciosas, pero, en todo caso, exigentes. Y no deje de intentarlo: no de año en año, sino mes a mes, semana a semana, día a día.

Y no se invente excusas. Lo de que "la competencia es muy dura y el mercado no me deja ser responsable" puede parecerle razonable a usted, pero, de verdad, ¿no hay nada que usted puede mejorar en su empresa, sin jugarse la cuenta de resultados? ¿De verdad no tiene ni siquiera un poco de margen para actuar de una manera más responsable? ¡Ah!, y no me diga que es verdad, que no tiene margen, porque empezaré a pensar que usted es poco competente. Cuando yo era joven –lo he contado ya otras veces-, empezaron a llegar multinacionales a España. Y los empresarios de aquí se asombraban de que los inversores extranjeros ganaban dinero aquí, aunque pagaban los impuestos y tenían registrados a todos los trabajadores en la seguridad social. Los de aquí no lo hacían, quizás porque no querían renunciar a los beneficios abultados a los que se habían acostumbrado en los años de mercado protegido. O quizás porque sus empresas no eran todo lo eficientes, productivas, bien planteadas, bien financiadas y atentas a lo que pasaba a su alrededor, como las multinacionales. Y, claro, no podían ser responsables… porque no dirigían bien.

    

Fuente:

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Rodrigo González Fernández
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domingo, mayo 12, 2013

UN INTERESANTISIMO ARTICULO DE JOSEP MARIA CANYELLES

DOMINGO 12 DE MAYO DE 2013 14:28
ESCRITO POR JOSEP MARIA CANYELLES
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  • Tragedia Bangla_DESHLa tragedia de la fábrica textil de Bangladesh, con más de 1.000 personas muertas, reabre el debate de la responsabilidad de las marcas 
  •  
  • El interés de las compañías del textil para usar los trabajadores tiene un precio: el sueldo mínimo más bajo del mundo: 29 euros al mes

Alimentarnos y vestirnos... Los sectores alimentario y textil siempre están en el punto de mira y cada vez serán más, ya que todo el mundo es más consciente de los impactos enormes en un buen grupo de grupos de interés, ¡incluidos nuestros cuerpos!

Las grandes multinacionales de estos sectores van siempre buscando el mejor lugar para producir. Compañías con enormes beneficios huyeron hacia Bangladesh cuando los costes laborales en China empezaron a subir. Y en el caso del textil, la deslocalización permanente es incomparablemente sencilla en comparación con otros sectores. Es muy fácil poner unos cientos de trabajadores ante una máquina de coser en una nave industrial. Pero el precio social de la moda es, en palabras del nuevo Papa Francisco este Primero de mayo, trabajo esclavo.

La Responsabilidad Social Corporativa (RSC) tiene un lugar destacado en todas las grandes marcas y desde hace años publican informes anuales. La pregunta recurrente es si con este episodio la Responsabilidad Social Corporativa entra en crisis. Pues sí y no. Podemos encontrar los dos puntos de vista:

a) No porque algunas compañías realmente aplican seriamente la gestión de la RSC, con compromisos, objetivos de mejora permanente, y auditorías externas. Y ante los incumplimientos aplican planes correctivos a los proveedores, y después de un plazo se repite la auditoría y algunas quedan descartadas. Pero difícilmente podían prever el derrumbe del edificio de la empresa local subcontratada ya que las auditorías de RSC ponen el foco en otras cuestiones.

b) Sí porque después de dos décadas de trabajo en RSC, las condiciones laborales en ciertos países no han mejorado mucho, y parece evidente que pagar un salario con el que es imposible subsistir con dignidad no puede considerarse responsabilidad social, aunque el trabajador no sea propio sino de una empresa subcontratada.
El problema es que la RSC no parece mostrar capacidad por sí misma de corregir un modelo de negocio que se fundamenta en unos vectores opuestos a los que un modelo sostenible requeriría. Ante esto, la RSC sólo puede poner alguna limitación, correctivo, compensación... No es sencillo. A la RSC, tal como la están llevando a cabo en estos sectores, se le escapan cosas:

  • A menudo, aunque las empresas subcontratadas tengan rotundamente prohibido subcontratar de nuevo sin permiso, cuando no pueden soportar los plazos lo hacen, de manera que las condiciones laborales quedan ocultas a las marcas. Pero esto se da por el hecho de que existe una presión enorme en las fechas de entrega, lo que acaba facilitando el "tú cumple los plazos y no me cuentes cómo lo haces".
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  • El edificio que colapsó un día después del descubrimiento de grietas había pasado dos auditorías de empresas occidentales. Según Eva Kreisler, coordinadora de Ropa Limpia, "esto demuestra que el sistema no funciona, que las auditorías y los códigos de conducta son insuficientes". 
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  • Ante las auditorías, en muchos casos los capataces instruyen a los trabajadores sobre qué responder. Y quien se aparte de la respuesta marcada es despedido, tal como aportaba un informe de Ropa Limpia donde se decía que: "Las auditorías tienen más que ver con asegurar pedidos que con la mejora del bienestar de los trabajadores, por eso los gerentes hacen sólo cambios cosméticos para impresionar a los auditores y no mejoran nuestras condiciones". 
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  • Pero, sobre todo, hay un problema de competencia feroz en el sector, que tiene como consecuencia una camiseta fabricada en Bangladesh que se vende a 20 euros solo tenga unos costes laborales de 1,5 céntimos (según el sindicato Industriall, que representa a 50 millones de trabajadores en todo el mundo).

Para algunas empresas lo más razonable en su gestión de riesgos es aguantar tanto como puedan, deseando que no pase nada. Y si por mala suerte la desgracia ocurre, lo más fácil de cara a su reputación es marchar: cut and run, pirar. Es la política de tierra quemada. Por ejemplo, Walt Disney, la empresa que más vende vía licencias en el mundo, ha anunciado que abandona Bangladesh. Y quizá otros también lo hagan. Pero esta no es la solución. Otros continuarán trabajando ahí, y si quedan las compañías con marcas de menor valor, quizás las exigencias serán menores y las condiciones laborales aún empeorarán. Por ello, las ONG quieren que se queden, que den trabajos y salarios dignos y que ejerzan presión para que mejoren las leyes y se apliquen. Ellos sí pueden hacerlo. De hecho, la corrupción es cotidiana en Bangladesh, y las autoridades locales muestran gran interés para atraer negocio textil, y muchos políticos ya se han convertido empresarios (como es el caso de Sohel Rana, el propietario del edificio, ya detenido).

Otro grupo de interés implicado son las compañías auditoras. No quiero dar a entender que su trabajo sea fácil. Pero se dan ciertos aspectos que no parecen suficientemente responsables. Ya no me referiré a la típica discusión sobre el hecho de que la misma firma realice tanto las consultorías como las auditorías y otras malas prácticas que terminan poniendo en riesgo la veracidad de la auditoría. Me referiré a la credibilidad de su firma ante la opinión pública. Si la firma del auditor no es meramente un grafismo técnico administrativo sino que realmente pretende aportar una credibilidad, ¿donde está la auditora cuando la auditoría no ha demostrado fiabilidad? Seguro que se pueden dar explicaciones. Deberían darlas. O explicar en qué han fallado. O proponer que se debería corregir. Porque de lo contrario este agente tan relevante de la cadena de la RSC se convierte meramente en un proceso sin valor añadido. Por sentido de responsabilidad, los auditores deberían dar la cara, salir del armario y explicar la relación entre los hechos y sus trabajos.

Pero hay otros grupos de interés. El más importante sería la gente que, en tanto que cliente o ciudadano cabreado, puede ejercer el castigo comercial y reputacional. Pero no parece que esta misma semana, los mil muertos de Bangladesh hayan comportado ningún titubeo a la hora de entrar a comprar en los comercios de moda barata. Las ONGDs hacen sus campañas y van llegando a la gente. Pero la gente tiene muchos problemas, y finalmente cree que corresponde a los poderes públicos garantizar el respeto a los derechos humanos. Con la crisis económica, aun se hace más difícil pedir el compromiso en la compra. A la gran mayoría se le hace difícil percibir la relación de causa - efecto entre la falta de respeto a los derechos humanos en países del Sur y la desindustrialización que hemos sufrido los procesos con menor valor añadido. La tendencia era inevitable, pero no habría sido tan drástica exigiera ciertas condiciones en los países donde ahora se hace la producción.
Podríamos también hablar de grupos inversores y de bancos. Pero es evidente su i-responsabilidad. Como el rey, no consideran que deban tener ni asumir ninguna responsabilidad ante la sociedad. Sólo hacen su trabajo de acuerdo con sus intereses privados. Se limitan a decir que cumplen la ley ya defender el libre mercado, aunque a menudo hagan fraude de ley y por otro lado la ciudadanía tenga que pagar para evitar que entren en quiebra.

Pero no nos podemos dejar los poderes públicos . Comprendemos que las relaciones internacionales no son un marco apto para la ética. Sabemos que la Organización Mundial del Comercio impide que se puedan introducir condicionantes éticos o de derechos humanos. Sabemos que en las puertas de la Unión Europea sólo podemos cerrar el paso a los productos que, por ejemplo, tengan un componente tóxico o supongan un peligro para los niños... pero no podemos preguntar por la manera como han sido producidos o los impactos que han generado.
De hecho, la RSC tiene un doble carácter :

  • a) Por una parte, en contextos locales con marcos legales desarrollados, la que se produce en empresas que buscan la excelencia social, y que encuentran en el diálogo con los grupos de interés una oportunidad para innovar. 
  • b) Por otra parte, en las cadenas globalizadas, la que actúa como sustituto de una legislación efectiva que garantice los derechos humanos.

Mientras que el primer modelo se debería potenciar ahora mismo y desear que aumente en el futuro, el segundo modelo de RSC deberíamos desear que desapareciera por innecesario. Es decir, porque la legislación y las garantías del cumplimiento hubieran hecho innecesario este sentido sustitutorio de la RSC. Vale la pena mostrarlo así, porque de otra manera, si no se entiende que hablamos de modelos diferentes alguien puede extender este sentido crítico hacia la primera, y considerar que también el otro modelo  -que no es sustitutivo de ninguna ausencia, sino innovador y desarrollador- debe tender a desaparecer. 
Creo que los estados deberían poner más determinación en estos aspectos, aunque sea de manera indirecta. Por ejemplo, puede que no podemos evitar la entrada de los productos "manchados de sangre" pero se podrían explorar sanciones y cargas impositivas para las empresas que tengan malas prácticas en la cadena de abastecimiento fuera de la UE. En todo caso, sí creo que la RSC podría dar más de sí misma, por medio de tres vías:

  1. Con grandes marcas que opten por marcar la diferencia, y hagan un pacto con su clientela, con la sociedad.Esto implica una gran determinación empresarial, pero también una gran conciencia ciudadana, y la predisposición a pagar más por la moda de bajo precio. Bajo pero no tanto. 
  2. Con autorregulación a través de grandes acuerdos sectoriales, abordando la lógica conflictiva de buscar precios más baratos y al mismo tiempo pretender el cumplimiento de unos mínimos laborales. Reformulando el modelo productivo (aceptando un mayor costo laboral, mejorando la gestión de los plazos, procurando relaciones a largo plazo con los proveedores...). 
  3. Con implicación de los stakeholders para inducir y asegurar estos compromisos. A través de diferentes vías y resortes, los clientes, el regulador, los inversores, las ONGDs, etc., deben encontrar maneras de fortalecer los compromisos y detener la lógica de crecer desde un modelo insostenible desde el punto de vista de los derechos humanos.

Saludos
Rodrigo González Fernández
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viernes, mayo 10, 2013

MINERIA: Océanos, el nuevo reto de la minería

Océanos, el nuevo reto de la minería

Las potencias mundiales se lanzan a la exploración y explotación de los recursos minerales situados en los fondos marinos donde existen grandes reservas de oro

FUENTE: EFE 

 jueves, 09 de mayo del 2013

En los fondos marinos existen grandes reservas de oro, cobre, platino y otros metales estratégicos o sólidos raros. Foto EFE
En los fondos marinos existen grandes reservas de oro, cobre, platino y otros metales estratégicos o sólidos raros. Foto EFE
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Madrid, España.- El vertiginoso progreso tecnológico y el incesante aumento de la población devoran recursos minerales a un ritmo creciente y obligan a buscar nuevas fuentes de materias primas en lugares inhóspitos y donde no se puede respirar ni trabajar sin la ayuda de trajes, vehículos y robots especiales: las grandes profundidades del mar.

La demanda mundial de minerales y elementos estratégicos para la industria de la construcción y la fabricación de teléfonos móviles, tabletas, pantallas planas, imanes, baterías, y otros dispositivos o componentes electrónicos, va en aumento, y esto está revolucionando la minería.

Una de las principales fuentes de estas materias primas críticas se halla en los mares y océanos y muchos países ya se han lanzado a la exploración de los denominados nódulos polimetálicos y sulfuros masivos, compuestos por minerales de gran valor para la industria y la tecnología, en zonas de Sudáfrica, Papúa Nueva Guinea, Estados Unidos o Namibia.  

PUERTOS FLOTANTES Y ROBOTS SUBMARINOS

Uno de los modelos de explotación de estos recursos submarinos es el  perfilado en el proyecto Solwara I, de la compañía canadiense Nautilus Minerals, que tiene prevista la explotación de minerales a 1,600 metros de profundidad en el Océano Pacífico, y que además está explorando en aguas de Fiji, Tonga, Islas Salomon, Vanuatu y Nueva Zelanda.

La empresa impulsora del proyecto (www.nautilusminerals.com)  a la espera de su aprobación definitiva, calcula que el yacimiento supera los 2 millones de toneladas, de las cuales 870,000 toneladas contienen un 6.8 por ciento de cobre y 4.8 gramos de oro por tonelada. 

Es un depósito de sulfuros polimetálicos, los cuales están asociados a las chimeneas hidrotermales: unas grietas en el fondo del mar por las cuales fluye agua calentada por  la cercanía del magma geológico y cargada de compuestos minerales, habitualmente situadas a gran profundidad y en zonas volcánicas.

Para extraer los también denominados  sulfuros masivos, situados bajo el mar de Bismarck, el proyecto Solwara I prevé construir puertos flotantes, desde los cuales se manejarán los robots que trabajan en las profundidades marinas para extraer los minerales.

Después, el material extraído se bombeará y viajar a través de tuberías directamente a los buques mineros que, posteriormente, lo transportarán a tierra firme. 

China, que ya tiene una posición predominante en el mercado de materiales estratégicos como el platino, cobalto y las denominadas 'tierras raras', es uno de los países que llevan la delantera en la minería submarina. 

Una compañía de esa potencia asiática ha llegado a un acuerdo con Nautilus para extraer cobre de yacimientos del Pacífico, y los chinos prevén construir una macro estación minera submarina, propulsada por un rector nuclear, con capacidad para extraer petróleo, oro, cobre, zinc y plomo, según el diario "South China Morning Post".

"Estamos asistiendo a la última redivisión del mundo. Las compañías que tengan éxito serán las que marquen el camino", han señalado a "The New York Times", expertos de la Sociedad Internacional de Minerales Marinos (IMMS).

DEL FONDO DEL MAR A LOS TELEVISORES

En esta línea de investigación y prospección, un equipo de investigadores de la Agencia Japonesa de Ciencias Marinas y Tecnología ha encontrado en el fondo del Pacífico grandes depósitos de minerales raros, que son claves para el desarrollo de productos de alta tecnología electrónica y se pueden extraer fácilmente, según sus descubridores.

Los depósitos tienen una fuerte concentración de metales escasos en tierra firme, y un kilómetro cuadrado de esta formación geológica sería capaz de proporcionar una quinta parte del actual consumo anual global de estos materiales, según Yasuhiro Kato, profesor de Ciencias de la Tierra en la Universidad de Tokio y director de las investigaciones.

Los expertos nipones descubrieron estos minerales en el barro del mar extraído a unos 5.000 metros de profundidad, en 78 lugares. Un tercio de los sitios analizados tienen un alto contenido del metal itrio, cuyos compuestos se utilizan en la fabricación de televisores a color.

Según el trabajo, publicado en la revista 'Nature Geoscience', los depósitos se hallan en aguas internacionales,en un área que se extiende alrededor de Hawai y Tahití, y acumulan miles de millones de toneladas de metales escasos en tierra firme.

Según Kato, el lodo marino es especialmente rico en metales raros pesados como el gadolinio, lutecio, terbio y disprosio, que se utilizan para fabricar televisores de pantalla plana, diodos emisores de luz (LEDs) y coches híbridos.

La explotación de estos yacimientos requiere bombear el material desde el fondo del océano, para ser subido a los barcos mineros donde, con un proceso denominado lixiviación ácida simple, permite extraer en pocas horas un 80-90 por ciento de los metales raros en el lodo, según ha explicado Kato. 

Por su parte, UK Seabed Resources, ha descubierto lo que, según esta compañía británica, son enormes cantidades de los denominados nódulos polimetálicos (pequeños trozos de roca que contienen valiosos minerales) y está planificando una gran operación de explotación en el lecho del océano Pacífico, al sur de Hawai y al occidente de México, según la BBC.

En los fondos oceánicos, que representan dos terceras partes de la superficie terrestre, existen depósitos minerales vírgenes que contienen la misma proporción aproximada de los 103 elementos químicos conocidos, entre ellos metales y, según un funcionario de la ONU experto en geología marina, albergan "varios cientos de años de reservas de cobalto y níquel".

Aún se ignora cuál podrá ser el impacto en el medioambiente de la explotación de estos recursos y en algunos sectores se teme que las operaciones masivas de extracción de estas rocas puedan dañar a los ecosistemas marinos de forma duradera. 

Por ello, algunas organizaciones ecologistas y campañas informativas como "Deep Sea Mining" (www.deepseaminingoutofourdepth.org) han solicitado retrasar las actividades extractivas en aguas internacionales hasta que haya un marco conservacionista legal.

DESTACADOS:

-- El proyecto Solwara I, de la compañía canadiense Nautilus Minerals, tiene previsto explotar sulfuros polimetálicos a 1.600 metros de profundidad en el Océano Pacífico, extrayéndolos mediante robots y después bombeándolos a barcos mineros.

-- Según Yasuhiro Kato, profesor de Ciencias de la Tierra en la Universidad de Tokio (Japón), el lodo marino es rico en metales raros pesados como el gadolinio, lutecio, terbio y disprosio, que se utilizan para fabricar televisores de pantalla plana, diodos emisores de luz (LEDs) o coches híbridos.

-- Se ignora el impacto ambiental de la explotación de estos recursos y se teme que su extracción masiva pueda dañar los ecosistemas marinos, por lo que algunas organizaciones ecologistas piden retrasar las actividades  extractivas en aguas internacionales hasta que haya un marco conservacionista legal.

Por Daniel Galilea/EFE-Reportajes















































































































































































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RSE ESPAÑA: CSR Spain 2013

CSR Spain 2013
 
 

imagen csr spain

El pasado 16 de abril Forética celebró por primera vez el evento CSR Spain, que cumplió con su objetivo de reunir a más de 400 altos representantes de empresas, administraciones públicas y tercer sector para debatir sobre la importancia del liderazgo responsable y los retos vinculados a la innovación social, la transparencia y las políticas públicas en RSE.

En marco del evento tuvo lugar además el acto de entrega de los también primeros Premios Europeos de RSE, que en línea con la temática del evento pretenden demostrar que hay ejemplos de liderazgo empresarial en pos de modelos colaborativos que trabajan siguiendo criterios sociales, ambientales y de buen gobierno, y que éste es el camino a seguir.

La presencia de tres Secretarios de Estado (Medio Ambiente, Servicios Sociales e Infraestructura) y del Alto Comisionado para la Marca España, supusieron el total respaldo institucional al evento. Desde aquí nuestra enhorabuena a Adif, Fruits de Ponent, Grupo Norte, ICO, Indra y Unilever.

Fuente:FORETICA

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