jueves, abril 01, 2010

Una Revisión de la Década de los Negocios Verdes

Una Revisión de la Década de los Negocios Verdes

El enverdecimiento de los negocios convencionales ha continuado a ritmo acelerado desde que el reloj marcó el año 2000

31 Marzo 2010

Por: Joel Makower

De acuerdo, lo admito. El titular hace que nos preguntemos cómo puede ser posible. Me resulta difícil hacer justicia a los últimos 10 años de actividades comerciales verdes por lo menos en las siguientes 1500 palabras.

Pero al examinar, como quiera que se llame la década, por el espejo retrovisor es tentador evaluar lo que ha sucedido desde los buenos viejos días del año 2000 para ver hasta donde hemos llegado y hasta donde no.

Hagamos eso entonces.

Primero, las buenas noticias. El enverdecimiento de los negocios convencionales ha continuado a ritmo acelerado desde que el reloj marcó el año 2000, creciendo cada vez más rápidamente a medida que la década fue avanzando, aún en medio de una Gran Recesión.

La idea de empresas verdes parece haberse extendido al próximo circulo concéntrico, más allá de las empresas leales, las centradas en valores y la nueva línea de grandes empresas líderes, a una tercera línea de empresas que nunca antes se habían interesado en el calentamiento global o en otros asuntos ambientales. Hoy en día, resulta difícil encontrar una empresa de tamaño considerable que no esté de alguna manera sosteniendo sus promesas con hechos. Tratar de ser visto como verde es hoy en día la regla más que la excepción.

Las exigencias son cada vez mayores también: Lo que hace 10 años era novedoso – empresas y productos de carbón neutral, fábricas sin residuos, química verde, análisis del ciclo vital, edificios ecológicos – hoy es algo convencional, o por lo menos garantizan la respuesta ¿y qué? cuando lo esgrimen las empresas. Las cosas que antes eran noticia – o, al menos, un buen material promocional – son actualmente cosa de todos los días.

Y cada año trae aparejado una sucesión de momentos para ver a quien agradecemos y culpamos: Minoristas grandes y malos que se comprometen a enverdecer su cadenas de distribución, grandes y malas empresas automotrices que se comprometen a transformar sus productos y procesos de fabricación, grandes y malos fabricantes de productos envasados que lanzan líneas de productos ecológicos, grandes y malos fabricantes de computadoras que de manera drástica mejoran la eficiencia energética y la capacidad de reciclado, grandes y malas cadenas de procesamiento de alimentos y de comidas rápidas que se comprometen a un abastecimiento sustentable, grandes y malas empresas de servicios públicos que se comprometen a la eficiencia energética y energías renovables, y muchas otras empresas – grandes, malas y de naturaleza diferente – que anuncian objetivos, asociaciones o logros que no hubieran parecido posibles hace no tanto tiempo.

Ahora la gran mala noticia: La mayoría de las empresas se dedica a las actividades comerciales verdes sólo de manera superficial, dedicando tan solo una pequeña porción de sus operaciones e impactos. Sólo muy pocas han echado una mirada integral a lo que hacen desde una perspectiva ambientalista, ni hablar de tomar compromisos decididos y audaces para reducir el impacto que ocasionan o para transformar sus productos y procesos para abrazar una nueva ética verde. Si bien son cada vez más las empresas que participan, los esfuerzos colectivos no alcanzan a marcar una diferencia.

De modo que, si bien hay mucho para celebrar en los comienzos de una nueva década, hay una sensación extraña que gran parte de esto equivale a una falsa sensación de esperanza que todas estas buenas noticias sea pocas y lleguen demasiado tarde. Aunque tal vez no.

En este contexto decididamente indeciso, he aquí tres razones por las que me siento desanimado, y tres razones por las que tengo grandes esperanzas por la década que viene.

1. No estamos moviendo la aguja. Como dije anteriormente, la suma total de toda esta actividad comercial verde no ha cambiado mucho las cosas. La mayoría de los indicadores globales sobre medio ambiente siguen apuntando en la dirección equivocada. Y donde los avances son evidentes, no están teniendo lugar en la dimensión y a la velocidad necesaria para hacer frente a los desafíos del clima, el agua, la calidad del aire, la toxicidad, la seguridad alimentaria, la biodiversidad y el uso de la tierra, entre otros. Aún en las economías desarrolladas como los Estados Unidos y Europa, los principales indicadores del progreso – por ejemplo, la cantidad de energía y de agua consumidas o los residuos y la contaminación ambiental emitida por unidad de producto bruto interno – sólo ha mejorado ligeramente. En las economías en vías de desarrollo en rápido crecimiento – China, India, el Sudeste Asiático, América Latina, y otras – la historia, en términos de consumo y tendencias de emisiones, es aterradora.

2. El publico todavía no lo entiende. Hay poca sentido de urgencia, y por buena razones: La mayoría de los habitantes del planeta están focalizados como un laser en pasar el día alimentar y dar albergue a sus familias, estar vivos y sanos, encontrar trabajo, mantener las dignidades humanas básicas y tienen poco tiempo o interés en proteger el bien común. Mientras tanto, los "ricos" se centran en gran medida en conservar lo que han acumulado, si no en aumentarlo, y por lo general no se los puede molestar con el bien común. La mayoría de las personas no comprenden muy bien la repercusión ambiental que tienen sus vidas, se conforman con hacer unos pocos, sencillos y en gran medida simbólicos cambios en sus hábitos de compra o personales.

Como resultado, la presión del consumidor sobre las empresas para que transformen sus productos y procesos es relativamente débil. Sí, hay un marco cada vez mayor de ciudadanos preocupados por el clima y por otros males del planeta, y una nueva generación que ingresa al mercado con una ética más verde, pero su poder de lograr cambios hasta la fecha no ha tenido demasiado impacto.

3. Hay poco sentido de urgencia: En las generaciones pasadas, la gente salía a las calles para protestar contra la injusticia generalizada y las desigualdades y, en el proceso, ayudó a lograr cambios arrolladores, desde los EEUU hasta la URSS. Estas masas contaron con el apoyo de líderes políticos y empresarios que vieron una gran oportunidad en los cambios drásticos, tanto para sí mismos como para la sociedad en general.

Pues entonces, ¿dónde están las masas marchando por las calles para exigir medidas contra el cambio climático en nombre de las generaciones futuras? ¿Dónde está la indignación por la falta de acción en cuestiones energéticas y climáticas posiblemente uno de los temas más importantes de derechos civiles y humanos que hemos tenido que enfrentar? ¿Dónde está la corriente de boicots de los consumidores y las medidas por parte de los accionistas obligando a las empresas a responder? ¿Dónde están los políticos gastando su capital político luchando contra los obstáculos para una económica verde? ¿Por qué las amenazas contra nuestra seguridad la seguridad alimentaria, la seguridad habitacional, la seguridad del agua, la seguridad nacional – no fomentan numerosos proyectos verdes como el Manhattan y el Apollo? Si, existen ejemplos alentadores de todas estas cosas, pero están sucediendo demasiado lentamente y no parecen estar causando demasiados avances.

Ya basta de malas noticias. En medio de todo esto, me siento alentado, entusiasmado inclusive, a cerca de hacia dónde van los negocios.

1. La innovación verde está en auge. Hay una revolución que está teniendo lugar y que incluso mucho de sus participantes no pueden ver. Se trata de la confluencia de la energía, la información, la construcción, y las tecnologías automotrices, y la promesa de una abundancia de nuevos productos y servicios impresionantes.

Algunos de estos se verán en esta década con la aparición de la llamada red inteligente en la que todo, desde electrodomésticos a automóviles, está conectado a través de dos vías, conexiones siempre encendidas, permitiendo no sólo un mejor manejo de los recursos energéticos, sino un conjunto de nuevas capacidades que mejoran la vida de las personas y reducen sus impactos.

Estas cosas tal vez no son comercializadas abiertamente como "verdes", pero al igual que el iPod y el iTunes, han transformado nuestra forma de vivir, de trabajar, de conducir y de jugar de formas que todavía no podemos imaginar, al mismo tiempo que reducen la necesidad de materiales y de energía.

Todo esto ayudará a transformar de qué manera las empresas piensan sobre lo que hacen, conduciendo, entre otras cosas, a sistemas de circuito cerrado de comercio. Y no se trata solamente de tecnología. Las innovaciones en la producción de alimentos, la fabricación de prendas de vestir y de calzados, y muchos otros procesos industriales y materias primas están avanzando más rápidamente de lo que muchos se dan cuenta.


2. Las empresas se están reinventado.
En gran medida como resultado de estas innovaciones, las empresas seguirán cruzando líneas sectoriales y embarcándose en nuevas líneas de negocios. Escribí en 2006 acerca de las "nuevas empresas de energía", empresas de la vieja línea como fabricantes de productos químicos, automóviles, empresas de TI, y de procesamiento de alimentos que se vieron involucradas en el negocio de la energía. Esta tendencia se ha acelerado al ir tomando forma la convergencia tecnológica antes mencionada. Lo mismo sucedió con la construcción ecológica: una nueva ola empresas de la vieja línea (como Firestone y Sanyo) están ahora también en ese sector. Cada uno de estos protagonistas aporta renovada energía e impulso al sector de los negocios verdes. Mientras tanto, las empresas en etapas iniciales salen del laboratorio y despegan, fortalecidas por flujos de capital que, si bien se han desacelerado recientemente, están empezando a recuperarse. Lentamente pero con seguridad, algunos de estos innovadores se hacen públicos o son devorados por peces más gordos, ampliando sus capacidades y alcance.


3. La sustentabilidad se está convirtiendo en algo más que tan sólo el medio ambiente:
Esto debió haber ocurrido hace tiempo. Una de las tendencias más frustrantes de la última década es el confundir "verde" con "sustentabilidad". Esto último, por supuesto, significa mucho más que responsabilidad ambiental, aunque no es posible saberlo si se escucha a la mayoría de los especialistas de marketing corporativos y a las empresas de relaciones públicas, que tratan a los dos términos como uno e iguales. Pero esto está cambiando.

El aspecto social de la sustentabilidad un amplio grupo de temas que incluye las condiciones de trabajo, los impactos en la comunidad, los derechos humanos, la seguridad de los productos, el acceso a la educación y a la salud, mayores oportunidades para todos, y más está comenzando a ser considerada por algunas grandes empresas. Surge, por supuesto, en informes de "responsabilidad" corporativa pero también en el diseño y la entrega de productos y servicios para los pobres, tanto en los países desarrollados como en vías de desarrollo.

Se muestra a través del interés de la empresas por la obesidad, la seguridad de los productos, el acceso al agua potable, y en decenas de otras cosas. Algunas de las empresas involucradas fueron arrastradas a estas cuestiones por activistas, pero es así como muchos de los lideres ambientalistas de hoy han nacido – empresas como Nike, McDonald´s, Starbucks, Home Depot y otras. Sin duda, el aspecto social de la sustentabilidad se encuentra en sus etapas iniciales, pero las tendencias son alentadoras.

Al final del día, ¿Cómo encontrarle sentido a todo esto? No me atrevería a decirlo. Hay demasiados incognoscibles que podrían ayudar o dificultar el cambio para alcanzar empresas y economías más verdes: los caprichos de la economía mundial, los rápidos avances tecnológicos, los cambios políticos drásticos, los impactos emergentes cada vez más rápidos del cambio climático, los precios vertiginosos del petróleo, los desastres naturales, los movimientos populistas, y muchos otros.

Hay una cosa que es cierta sobre la década de negocios ecológicos que tenemos por delante: Será al menos tan interesante como la que acaba de pasar. Si eso es bueno

FUENTE:
Saludos,
 
RODRIGO  GONZALEZ  FERNANDEZ
DIPLOMADO EN RSE DE LA ONU
DIPLOMADO EN GESTION DEL CONOCIMIMIENTO DE ONU
Renato Sánchez 3586, of 10 teléfono: 56-2451113
Celular: 93934521
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miércoles, marzo 31, 2010

RSE Seis Libros gratis de RSE para tu Biblioteca Digital

Libros Gratis de Responsabilidad Social Empresarial para tu BibliotecaLa pasión por leer es cada vez más un bien en extinción. Pero también es cierto que los hábitos de lectura han cambiado, y ahora ya no sólo leemos libros que podemos abrir, tocar y olfatear, sino que podemos visualizarlos a través de diversos dispositivos, incluidos los telefónos móviles de última generación.
Desde el año pasado, en CapacitaRSE apostamos por un mayor uso de libros y documentos de interés entre nuestra Comunidad Educativa, al crear la Biblioteca Digital de RSE que funciona en nuestro Campus Virtual.
Las fuentes para encontrar nuevos documentos día a día son inagotables. Y entre una de esas se encuentra Google Books, la plataforma de libros online de Google que, si bien tiene sus restricciones en ciertos casos, nos permite acceder a muy buena bibliografía que siempre es útil para generar nuevas ideas a la hora de redactar el Reporte de Sostenibilidad o conseguir citas para una tesis.
Los libros que recomendaremos no son los "más conocidos", pero no por eso menos importantes. Para seleccionarnos pensamos en dos puntos básicos: calidad y gratuidad, así que éste es el listado que luego encontrarán para su lectura en línea:

  1. Más Allá. Empresa y Sociedad en un mundo en transformación. Mario Raich, Simon L. Dolan, Profit Editorial, 2009.
  2. La promoción de Empresas Sostenibles. Conferencia Internacional del Trabajo. 96ª Reunión 2007, OIT, 2007.
  3. Responsabilidad Social Corporativa. Teoría y Práctica. Fernando Navarro García, ESIC Editorial, 2008.
  4. El marco ético de la Responsabilidad Social Empresarial. Horacio Martínez Herrera, Editorial Pontificia Universidad Javeriana, 2005.
  5. El corazón de las empresas. Responsabilidad Social Corporativa y Conciliación de la vida profesional y personal. Alejandro Córdoba Largo, ESIC Editorial, 2007.
  6. La Responsabilidad Social de las Empresas y los nuevos desafíos de la Gestión Empresarial. Tomás G. Perdiguero y Andrés García Reche [Editores], PUV, 2005.

Y a partir de aquí, encontrarán disponibles para la lectura esta selección de libros de RSE:

 
RODRIGO  GONZALEZ  FERNANDEZ
DIPLOMADO EN RSE DE LA ONU
DIPLOMADO EN GESTION DEL CONOCIMIMIENTO DE ONU
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Libros Gratis de Responsabilidad Social Empresarial para tu BibliotecaLa pasión por leer es cada vez más un bien en extinción. Pero también es cierto que los hábitos de lectura han cambiado, y ahora ya no sólo leemos libros que podemos abrir, tocar y olfatear, sino que podemos visualizarlos a través de diversos dispositivos, incluidos los telefónos móviles de última generación.
Desde el año pasado, en CapacitaRSE apostamos por un mayor uso de libros y documentos de interés entre nuestra Comunidad Educativa, al crear la Biblioteca Digital de RSE que funciona en nuestro Campus Virtual.
Las fuentes para encontrar nuevos documentos día a día son inagotables. Y entre una de esas se encuentra Google Books, la plataforma de libros online de Google que, si bien tiene sus restricciones en ciertos casos, nos permite acceder a muy buena bibliografía que siempre es útil para generar nuevas ideas a la hora de redactar el Reporte de Sostenibilidad o conseguir citas para una tesis.
Los libros que recomendaremos no son los "más conocidos", pero no por eso menos importantes. Para seleccionarnos pensamos en dos puntos básicos: calidad y gratuidad, así que éste es el listado que luego encontrarán para su lectura en línea:

  1. Más Allá. Empresa y Sociedad en un mundo en transformación. Mario Raich, Simon L. Dolan, Profit Editorial, 2009.
  2. La promoción de Empresas Sostenibles. Conferencia Internacional del Trabajo. 96ª Reunión 2007, OIT, 2007.
  3. Responsabilidad Social Corporativa. Teoría y Práctica. Fernando Navarro García, ESIC Editorial, 2008.
  4. El marco ético de la Responsabilidad Social Empresarial. Horacio Martínez Herrera, Editorial Pontificia Universidad Javeriana, 2005.
  5. El corazón de las empresas. Responsabilidad Social Corporativa y Conciliación de la vida profesional y personal. Alejandro Córdoba Largo, ESIC Editorial, 2007.
  6. La Responsabilidad Social de las Empresas y los nuevos desafíos de la Gestión Empresarial. Tomás G. Perdiguero y Andrés García Reche [Editores], PUV, 2005.

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RECONSTRUIR LA REPUTACION EMPRESARIAL

Reconstruir la reputación de las empresas, tras la borrasca

Así como los gobiernos occidentales responden a una crisis sistémica y sus efectos en la economía cotidiana, la reputación de una firma empieza ya a pesar mucho más de lo habitual en decenios. Industrias y compañías con problemas de imagen arriesgan incurrir en las iras de legisladores, reguladores, políticos y el público.

MAR 30 MAR 2010 | 12:56

Para peor, la credibilidad del sector privado afecta su capacidad de influir en cuestiones polémicas; por ejemplo, proteccionismo o ambiente, claves para el futuro mundial.
Todos lo saben: una "tormenta perfecta" ha sacudido a grandes compañías norteamericanas. Ahora, deben hacer notables esfuerzos para recobrar imagenn. Así lo plantean David Court y Alberto Marchi, del McKinsey Institute, filiales de Dallas y Milán.

Problemas que pesan


Los ejecutivos superiores saben perfectamente a qué punto llegan a pesar en la reputación los problemas de responsabilidad social empresaria (RSE). La mayoría reconoce que ciertas compañías, en determinados sectores –particularmente financieros-  transgreden contratos con clientes, consumidores, accionistas, proveedores, autoridades, contribuyentes, etc.
También se sabe que esas percepciones parecen perjudicar con creciente amplitud a los negocios. Así lo refleja una nueva encuesta de la publicación trimestral de McKinsey sobre estamentos directivos alrededor del globo. Por ejemplo, 85 y 72% de las muestras, respectivamente, admiten que flaquea la fe pública en las grandes compañías y en el mercado libre.
Según otra fuente, el barómetro Edelman de confianza (ETB) 2009, 62% de respuestas en sus sondeos en veinte países ofrecen similar panorama. "La gente hoy se fía de las empresas menos que hace unos años", observan quienes compilan un indicador que el instituto considera casi como propio.
Los alcances presentes del desafío a la reputación son consecuencia no sólo de la velocidad o la severidad de acontecimientos económicos inesperados. También resultan de entornos de opinión que datan de cierto tiempo. Estos cambios incluyen el avance de redes sociales y participación en la web, el auge de organismos no gubernamentales (ONG) y otras instancias, que reflejan la declinación de la publicidad como instrumento de RSE. En conjunto, esas fuerzas promueven un escrutinio a fondo sobre las compañías, que devalúa las relaciones públicas convencionales como  promotoras de reputación.

Acciones directas


Ahora, como nunca, serán las acciones directas –no los rodeos- las que construyan o reconstruyan reputación. Las organizaciones deben escuchar mejor, a fin de percibir temas y cuestiones emergentes, reforzar la comprensión de los nexos con grupos de interés críticos e ir más allá de las RR.PP. tradicionales activando redes de apoyo capaces de influir sobre estratos claves de la sociedad o el mercado. Cumplir eficazmente esa tarea significa avanzar en complejidad y coordinación interna de esfuerzos que apunten a la imagen.   
Algunas compañías, por ejemplo no sólo usan claras técnicas conductistas se segmentación, para entender mejor las preocupaciones de los grupos de interés. También movilizan equipos multifuncionales para hacer inteligencia y reaccionar rápidamente amenazas de largo alcance contra la reputación.
Una clave para penetrar barreras estructurales capaces de trabar aquellos esfuerzos es una cúpula comprometida con el liderazgo. Vale decir, ejecutivos superiores con posibilidades, en el actual entorno, de diferenciar sus compañías con firmeza y talento, como lo demanda la situación. En momentos cuando el capitalismo está por el suelo, los dirigentes tienen el deber de consolidar la reputación de sus empresas y de los mercados.

Mal preparadas

La crisis financiera subraya hasta qué grado las compañías estaban mal pertrechadas para manejar dos cambios importantes en el contexto de la reputación. Primero, la influencia de los grupos indirectos de interés (ONG, activistas comunitarios, redes sociales) ha crecido y crece mucho. Así, la cantidad de ONG registrada en Naciones Unidas pasa de cuatro mil, contra menos de mil hace veinticinco años. Esta proliferación impone a los negocios satisfacer expectativas en una vasta gama de asuntos, desde derechos civiles o cambios climáticos hasta obesidad y uso del agua.
Segundo, la multiplicación de tecnologías en medios y su variedad, junto con el surgimiento de plataformas en Internet, otorga a individuos y organizaciones nuevos canales útiles para someter al sector privado a un escrutinio crecientemente mayor y extensivo. Esta revolución en comunicaciones significa, además, que ciertos problemas –malas condiciones laborales, contaminación-, tolerables en algunas regiones,  dejen de serlo en otras por acción de periodistas, investigadores o bitácoras en la web ("blogs").
Por consiguiente, lo que antes eran riesgos operativos –fallas en procesos, personas o sistemas- se traducen hoy en azares de reputación cuyos costos excederán por lejos los de aquellos antiguos deslices. Así, en los bancos la privacidad de datos (cuentas numeradas inclusive) hace a la imagen de esas entidades. En farmoquímica, los malhadados ensayos clínicos de Merck con Vioxx, un analgésico, fueron desastrosos para la reputación del laboratorio por falta de transparencia.

Sistemas anacrónicos

En un contexto tan disperso y multifacético, las compañías han de recoger datos sobre potenciales riesgos a la reputación por toda la estructura, analizarlos mediante métodos complejos y encarar las acciones necesarias para mitigarlos. Ello puede involucrar alianzas entre partes (gobiernos inclusive) y coordinación para actuar velozmente.
Muchas firmas, por el contrario, se respaldan en pequeños, centralizados departamentos de RR.PP., no de RSE, incapaces de detectar a tiempo o examinar bien amenazas a la reputación. Por ende, esos equipos convencionales no saben tratar con una ONG.
En cuanto a los gerentes de división, pueden rastrear peligros de ese tipo, pero a menudo no advierten sus alcances reales. ¿Por qué? Porque el sistema de comunicación interna puede inhibirse al carecer de métodos consistentes para cuantificar el riesgo inminente.

Si las responsabilidades de manejar estos problemas suelen ser poco claras, las reacciones a desafíos de reputación se limitarán al corto plazo, serán ad hoc y puramente defensivas. Una paupérrima mezcla, dadas las inquietudes actuales del público y diversos grupos de interés. Esto plantea un problema que las compañías debieran resolver pronto: aun si los desafíos a la reputación subrayan la relevancia de buenas RR.PP., las empresas tendrán dificultades si se apoyan sólo en ellas y no perciben las causas fundamentales.

Fácil y difícil


Un punto de partida lógico para quienes buscan un juego más abierto consiste en crear una red de alarma temprana, a fin de que los ejecutivos se den cuenta pronto de problemas atinentes a la imagen de la firma. En la experiencia de ambos autores y de McKinsey, la mayoría de organizaciones funcionan bastante bien para seguir menciones o señales de la prensa y muchas ya rastrean una multitud de voces en el ciberespacio o entre ONG. No obstante, aunque sean acciones efectivas y requisitos indispensables para responder a grupos de interés, no son las tareas más duras.
Algo mucho más complejo es prepararse para afrontar amenazas serias a la reputación cuya frecuencia potencial y costos han subido enormemente. Esto refleja un clima proclive a presiones originadas en legisladores, reguladores, OBG y el público. En suma, un contexto menos propicio para los negocios donde las amenazas pueden mimetizarse en cuestiones atinentes al desempeño mismo de una compañía.
Aprestarse para responder a esos peligros con instrumentos de RSE obliga  a destacar tres prioridades. Primera, reunir datos suficientes para comprender a los principales grupos de interés y sus actitudes. Segunda, enfocarse en lo que importa más al mayor número de estos públicos. Tercera, tratar de influirlas mediante técnicas mucho más complejas que las de RR.PP. convencionales.

 
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RSE: Reconstruir la reputación de las empresas, tras la borrasca

Reconstruir la reputación de las empresas, tras la borrasca

30 Marzo 2010

Así como los gobiernos occidentales responden a una crisis sistémica y sus efectos en la economía cotidiana, la reputación de una firma empieza ya a pesar mucho más de lo habitual en decenios. Industrias y compañías con problemas de imagen arriesgan incurrir en las iras de legisladores, reguladores, políticos y el público.

Para peor, la credibilidad del sector privado afecta su capacidad de influir en cuestiones polémicas; por ejemplo, proteccionismo o ambiente, claves para el futuro mundial.

Todos lo saben: una "tormenta perfecta" ha sacudido a grandes compañías norteamericanas. Ahora, deben hacer notables esfuerzos para recobrar imagenn. Así lo plantean David Court y Alberto Marchi, del McKinsey Institute, filiales de Dallas y Milán.

Problemas que pesan
Los ejecutivos superiores saben perfectamente a qué punto llegan a pesar en la reputación los problemas de responsabilidad social empresaria (RSE). La mayoría reconoce que ciertas compañías, en determinados sectores particularmente financieros transgreden contratos con clientes, consumidores, accionistas, proveedores, autoridades, contribuyentes, etc.

También se sabe que esas percepciones parecen perjudicar con creciente amplitud a los negocios. Así lo refleja una nueva encuesta de la publicación trimestral de McKinsey sobre estamentos directivos alrededor del globo. Por ejemplo, 85 y 72% de las muestras, respectivamente, admiten que flaquea la fe pública en las grandes compañías y en el mercado libre.

Según otra fuente, el barómetro Edelman de confianza (ETB) 2009, 62% de respuestas en sus sondeos en veinte países ofrecen similar panorama. "La gente hoy se fía de las empresas menos que hace unos años", observan quienes compilan un indicador que el instituto considera casi como propio.

Los alcances presentes del desafío a la reputación son consecuencia no sólo de la velocidad o la severidad de acontecimientos económicos inesperados. También resultan de entornos de opinión que datan de cierto tiempo. Estos cambios incluyen el avance de redes sociales y participación en la web, el auge de organismos no gubernamentales (ONG) y otras instancias, que reflejan la declinación de la publicidad como instrumento de RSE. En conjunto, esas fuerzas promueven un escrutinio a fondo sobre las compañías, que devalúa las relaciones públicas convencionales como promotoras de reputación.

Acciones directas
Ahora, como nunca, serán las acciones directas –no los rodeos- las que construyan o reconstruyan reputación. Las organizaciones deben escuchar mejor, a fin de percibir temas y cuestiones emergentes, reforzar la comprensión de los nexos con grupos de interés críticos e ir más allá de las RR.PP. tradicionales activando redes de apoyo capaces de influir sobre estratos claves de la sociedad o el mercado. Cumplir eficazmente esa tarea significa avanzar en complejidad y coordinación interna de esfuerzos que apunten a la imagen.

Algunas compañías, por ejemplo no sólo usan claras técnicas conductistas se segmentación, para entender mejor las preocupaciones de los grupos de interés. También movilizan equipos multifuncionales para hacer inteligencia y reaccionar rápidamente amenazas de largo alcance contra la reputación.

Una clave para penetrar barreras estructurales capaces de trabar aquellos esfuerzos es una cúpula comprometida con el liderazgo. Vale decir, ejecutivos superiores con posibilidades, en el actual entorno, de diferenciar sus compañías con firmeza y talento, como lo demanda la situación. En momentos cuando el capitalismo está por el suelo, los dirigentes tienen el deber de consolidar la reputación de sus empresas y de los mercados.

Mal preparadas
La crisis financiera subraya hasta qué grado las compañías estaban mal pertrechadas para manejar dos cambios importantes en el contexto de la reputación. Primero, la influencia de los grupos indirectos de interés (ONG, activistas comunitarios, redes sociales) ha crecido y crece mucho. Así, la cantidad de ONG registrada en Naciones Unidas pasa de cuatro mil, contra menos de mil hace veinticinco años. Esta proliferación impone a los negocios satisfacer expectativas en una vasta gama de asuntos, desde derechos civiles o cambios climáticos hasta obesidad y uso del agua.

Segundo, la multiplicación de tecnologías en medios y su variedad, junto con el surgimiento de plataformas en Internet, otorga a individuos y organizaciones nuevos canales útiles para someter al sector privado a un escrutinio crecientemente mayor y extensivo. Esta revolución en comunicaciones significa, además, que ciertos problemas –malas condiciones laborales, contaminación-, tolerables en algunas regiones, dejen de serlo en otras por acción de periodistas, investigadores o bitácoras en la web ("blogs").

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Muchas firmas, por el contrario, se respaldan en pequeños, centralizados departamentos de RR.PP., no de RSE, incapaces de detectar a tiempo o examinar bien amenazas a la reputación. Por ende, esos equipos convencionales no saben tratar con una ONG.

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Aprestarse para responder a esos peligros con instrumentos de RSE obliga a destacar tres prioridades.

Primera, reunir datos suficientes para comprender a los principales grupos de interés y sus actitudes. Segunda, enfocarse en lo que importa más al mayor número de estos públicos. Tercera, tratar de influirlas mediante técnicas mucho más complejas que las de RR.PP. convencionales.

FUENTE:
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Trabajadores y Derechos Laborales: Eslabones Empresariales

Trabajadores y Derechos Laborales: Eslabones Empresariales

 

Por Omar Ojendiz.

La existencia de vida en el mundo, entre otros muchos factores, depende en gran medida de la cadena alimenticia, este proceso de transferencia, provee un sustento equilibrado e inigualable a todas las especies, que en el intervienen generando vida y alentando al desarrollo de los seres vivos, de igual forma, pero a nivel organizacional existe una cadena, corporativa, en la cual sus eslabones, generan un fiel entramado que permite la conformación de una gran guía de valor.

La cadena Corporativa, como la alimenticia, genera vida, si en la alimenticia, alguna especie sirve de alimento a otra, en la corporativa, será la información, los datos y el conocimiento lo que sustente a quien de ella dependa, es decir, desde el nivel operativo, hasta el gerencial, existe una alta co-dependencia para la subsistencia de cualquier nivel.

La diferencia recae, en que en la cadena empresarial, un sujeto no necesita "acabar" con el otro para subsistir, por el contrario, entre mayor vida y retroalimentación genere al que esté por debajo o arriba del, la solidez de los eslabones será mayor, generando el correcto funcionamiento entre ellos.

No obstante, existe un poderoso aditivo que brinda a los eslabones corporativos firmeza, fuerza y brillo. Los derechos laborales, fungen como la materia prima de este aditivo, que bien utilizado, genera rentabilidad en los recursos humanos de la organización, y es todo aquello que el trabajador, por ley, tiene que recibir y que sirve como apoyo para la satisfacción de sus necesidades, prestaciones, salario, primas, aguinaldo, días de descanso y vacaciones.

Ya sean de carácter, fisiológico, de estima, sociales, o de auto-superación, las necesidades cubiertas por los derechos laborales, originan sentido de pertenencia al trabajador, confianza y sobre todo seguridad. Estos apartados pueden encontrarse bien cubiertos o deficientes, y será la carencia o satisfacción de ellos lo que marque la diferencia en la conducción de los colaboradores hacia el respeto, lealtad colaboración y compromiso con su empresa.

Es de vital importancia, mantener engarzados los eslabones, para una eficiente conducción empresarial, pero cobra mayor importancia hacer uso del ingrediente "mágico" para generar una cadena corporativa comprometida y satisfecha, que cumpla los estándares de responsabilidad social, ya que el apego a los derechos humanos y compromiso por la sociedad, da un "plus", no sólo a nivel filantrópico sino de rentabilidad a la organización.

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RODRIGO  GONZALEZ  FERNANDEZ
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martes, marzo 30, 2010

RSE : Información Privilegiada: Mucho que ver con la responsabilidad

Información Privilegiada: Mucho que ver con la responsabilidad

Por Soledad Teixidó  Categoría: Columnistas Responsables

El uso de información privilegiada atenta contra la libre competencia y daña la igualdad de oportunidades, dos claves para el desarrollo de sociedades fundadas en un capital social bien entramado.

¿Es pertinente relacionar la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) con el uso de la información privilegiada?. La respuesta es inequívoca: sí. La RSE tiene que ver con la probidad y transparencia, dos de sus cimientos fundamentales. La responsabilidad esta directamente involucrada con la forma en que las empresas, sus ejecutivos o sus dueños, actúan en la esfera pública.

Se ha dicho que el uso indebido de la información privilegiada representa una falta ética. ¿Qué queremos decir cuando hablamos de ética?. Describimos una manera de vivir, un tipo de comportamiento y un marco de relaciones donde lo no lícito es perjudicar a otros. Si se entiende así, parece claro que lo que ha ocurrido recientemente en Chile daña las bases del desarrollo de empresas responsables.

El uso de información privilegiada apunta, por definición, a satisfacer el interés de unos pocos, que debido a esto, con más razón que nunca deben llamarse "privilegiados". Esta satisfacción egoísta, abusiva, inmerecida, atenta contra la libre competencia y daña la igualdad de oportunidades, dos claves para el desarrollo de sociedades fundadas en un capital social bien entramado, el que sustenta la equidad, la igualdad, y finalmente, la democracia ética. Esta es una cadena inseparable. Por lo tanto, los daños que se le infieren no son aislados: repercuten sobre el todo.

En otras palabras, el uso indebido de información privilegiada no es sólo una falta ética: también es un atentado contra el propósito social de construir mercados donde todas las personas e instituciones compitan con igualdad de oportunidades y condiciones.

La RSE es hoy un modo de ser, una actitud, una seña de identidad empresarial. Por ello no puede ser indiferente a lo que afecta al prestigio del emprendimiento.

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rse: Baja la confianza empresarial en Chile

Baja la confianza empresarial en Chile

Por Fundacion PROhumana | 30 Marzo, 2010 |

Como era de esperar, el terremoto y sus secuelas económicas calaron hondo en la confianza de inversionistas y empresarios, tal como lo reflejó el índice que elabora el Centro de Investigación en Empresas y Negocios (CIEN) de la Universidad del Desarrollo, en conjunto con Diario Financiero.

La medición evidenció una caída importante desde los 11,4 puntos de febrero a 3,9 puntos en marzo, rompiendo una tendencia positiva y retornando el indicador a los niveles de agosto del año pasado, cuando este Indice de Confianza Empresarial (ICE) mostró el primer resultado positivo después de meses de desconfianza motivada por la crisis financiera internacional.

En este sentido, el dato de marzo no alcanza la profundidad de los registros del ICE de febrero o marzo de 2009, cuando el bajo estado de ánimo empresarial superaba los 30 puntos negativos, pero hay sectores que en esta última evaluación de marzo dejaron sentir con mayor fuerza el impacto del terremoto. Especial efecto tendría sobre la actividad comercial, con un registro negativo de 10,3 puntos, desde los casi 20 puntos positivos de febrero. El 57% de las grandes empresas del rubro considera que la situación económica global del país será peor en los próximos tres meses, lo mismo que la evolución de su negocio en particular.

La confianza de los agentes económicos es tan relevante para la reconstrucción como pueden ser las correctas políticas públicas enfocadas en esta tarea o los recursos que el fisco pueda destinar. Sólo en costos de infraestructura, el gobierno ha estimado un monto similar a costear por el Estado y el sector privado, lo que proporciona una idea de la dimensión del desafío al que se enfrenta el empresariado.

Las empresas de menor tamaño, a su vez, deben ser capaces de reparar los daños en los casos que corresponda, sumando a su carga financiera la necesidad de levantar recursos frescos, y retomar niveles de actividad, aún a riesgo de que proveedores o clientes sigan en situación desmejorada.

Todo forma parte de un proceso en el que intervienen múltiples factores, pero el cual se puede contribuir despejando o restando de la discusión aquellos elementos que en nada contribuyen al fomento de la inversión y, a fin de cuentas, del clima de confianza empresarial. Así ocurre, por ejemplo, con la todavía pendiente discusión tributaria, abierta a propósito de las aparentes necesidades de recursos fiscales para enfrentar la reconstrucción. Las cifras dan cuenta que esa discusión es innecesaria o puede esperar por un buen tiempo.

VÍA/DIARIO FINANCIERO

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lunes, marzo 29, 2010

RSE: dificil percepción de la Responsabilidad Social de las Empresas

La dificil percepción de la Responsabilidad Social de las Empresas
por rvelazquez

 

Roberto_VelazquezLa percepción colectiva de las cuestiones sociales no tiene por qué coincidir necesariamente con su realidad objetiva y, nos guste o no, las cosas son como la gente cree que son. Quienes estamos interesados en la Responsabilidad Social de las Empresas (RSE) tenemos una visión en cierta forma endogámica: hablamos constantemente entre nosotros, editamos Memorias, generalmente cuidadas y lujosas, para consumo de los expertos, pero muy frecuentemente nos olvidamos de las personas de la calle que, en definitiva, deberían ser los destinatarios de nuestras acciones por cuanto forman parte de nuestros grupos de interés, y la consecuencia es que la responsabilidad social de la empresa es vista con un gran escepticismo.

 

 

Sin ninguna duda, en nuestro tiempo la empresa tiene una gran relevancia, no solo económica, sino también social, y probablemente la acción de la mayoría de ellas justifica sobradamente las posiciones de liderazgo que se les atribuye. Pero también es cierto que con mucha frecuencia se producen noticias sobre comportamientos empresariales lamentables y perniciosos que vienen a empañar la percepción que la ciudadanía tiene sobre el papel y función de la empresa y, como prueba, basta con pensar en los acontecimientos que han desencadenado la actual crisis económica  que millones de personas sufren de forma dramática.

 

 En este contexto, se habla de la responsabilidad social de la empresa y se hacen unas formulaciones que a la gente le lleva a pensar que las empresas son responsables más por lo que no hacen que por lo que realmente hacen. Son responsables porque no vulneran los derechos humanos, porque respetan la diversidad, porque asumen los derechos sindicales y laborales, porque no agraden al medio ambiente, porque ofrecen productos y servicios de calidad, porque no engañan a sus clientes ni a sus accionistas…En fin, cuestiones todas ellas que para la mayoría de la gente no son más que presupuestos básicos de actividad que nadie entendería  hoy que no se cumplieran.

 

 Probablemente esta percepción justifique las dificultades de comunicación de todo lo que tiene que ver con la RSE. Los periodistas, en su función de mediadores sociales, saben que las noticias son tales por su interés para el público y por su novedad. Es noticia lo excepcional, lo extraordinario, no lo normal, lo corriente, lo común. Y, si la empresa se comporta como todos entienden que debe hacerlo, no hay noticia. En cambio, el interés periodístico surge en los comportamientos clamorosamente anómalos y no porque los medios se hayan especializado en malas noticias, sino porque aquellos son los que se separan de los previsible y esperado. Por eso resulta tan difícil comunicar la RSE, al menos, con las formulaciones que habitualmente se manejan.

 

 Las personas en su relación con las empresas no son unidimensionales. Pueden ser a un mismo tiempo clientes, accionistas, incluso empleados, formar parte de la comunidad en la que actúa, etc. Y, además de su enclave concreto en uno o varios de esos grupos, como personas y como ciudadanos pueden tener inquietudes, preocupaciones e intereses plurales, pueden pertenecer a otros grupos de adscripción voluntaria y muy probablemente esperan que las empresas, además de hacer correctamente, con eficacia y eficiencia aquello que le es propio, sintonicen con ese universo más complejo de deseos y problemas y que, como parte activa de la sociedad civil, trabajen y se impliquen también en el desarrollo de la sociedad.

 

Roberto Velázquez

 http://www.diarioresponsable.com/index.php?option=com_idoblog&task=viewpost&id=10710

FUENTE: diarioresponsable
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Los expertos en RSC coinciden en reclamar un cierto grado de obligatoriedad o regulación en los informes de responsabilidad

Los expertos en RSC coinciden en reclamar un cierto grado de obligatoriedad o regulación en los informes de responsabilidad
28 de Marzo de 2010 - 23:00:22 por Servimedia
-
Los expertos nacionales e internacionales en materia de RSC reunidos durante dos días en Palma de Mallorca coincidieron en reclamar un cierto grado de obligatoriedad o regulación en los informes de responsabilidad social que elaboran las empresas.

Expertos_RSEAsí se puso de manifiesto en uno de los talleres sobre Informes de RSE que ha tenido lugar durante la Conferencia Europea de Responsabilidad Social de las Empresas, un encuentro celebrado en España en el marco de la Presidencia de la Unión Europea (UE).



En la exposición de conclusiones, Joseph Mª Lozano, profesor e investigador en RSE de Esade, insistió en que hacer informes por hacer no vale la pena . Reconoció que introducir el concepto de regulación genera tensión en las empresas, por lo que abogó por combinar la exigencia con el apoyo a las organizaciones empresariales. Hay que incentivar y facilitar que las empresas apuesten por la RSC , apostilló.



Según dijo, cada vez existe mayor coincidencia en que se debe o reportar o explicar por qué no se reporta. En cualquier caso, señaló que el objetivo debe ser tender a una cierta armonización, esto es, introducir criterios que permitan tener una perspectiva global y con un lenguaje entendible para todos. Hay que tender hacia un informe de RSE integrado , dijo.

 

Por último, aseveró que en este camino hacia algún grado de obligatoriedad o regulación no se debe obviar a las administraciones públicas, que también deben aplicarse el cuento , concluyó.

 

CONSUMO RESPONSABLE


Por su parte, Judith Vitt, representante de la Federación de Consumidores de Alemania, relató las conclusiones del taller sobre Consumo Socialmente Responsable . Según destacó, los expertos reunidos pusieron sobre la mesa la necesidad de que se creen las condiciones necesarias que hagan posible un consumo socialmente responsable.

Hay que fomentar el consumo con criterios de responsabilidad a través de un marco legal estable , indicó, y estimular dicho consumo entre los consumidores mediante incentivos positivos y sistemas de validación.

Advirtió que el mayor freno en este área tiene que ver con la falta de formación y de información fiable por parte del consumidor, que finalmente es quien puede premiar o castigar las distintas prácticas de las empresas. La información hoy no es muy buena por la falta de verificación , denunció.

Hay que mejorar la comparabilidad de la información que reciben, mejorar la publicación de informes y establecer reglas para hacer publicidad ecológica , concluyó.

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viernes, marzo 26, 2010

Ranking RSE PROhumana 2010

Ranking RSE PROhumana 2010

La crisis económica azotó al mundo y modificó la forma de hacer negocios planteando nuevos rumbos y desafíos de tipo económico, social y medioambiental. Para evaluar y medir este desarrollo responsable de las empresas, Fundación PROhumana —organización dedicada a la promoción y desarrollo de la Responsabilidad Social Empresarial— abrió sus inscripciones para invitar a todas las empresas chilenas y multinacionales a participar en la sexta versión del "Ranking Nacional de Responsabilidad Social Empresarial 2010".

 

Esta herramienta de medición, es substancial en el actual escenario político chileno marcado por la Ley de Transparencia, la Ley de Gobiernos Corporativos y la creación de un Ministerio de Medio Ambiente, entre otros. Al mismo tiempo, el mundo aguarda expectante los acuerdos de la Cumbre Copenhague  para combatir el cambio climático; la puesta en marcha de la norma ISO 26.000 como una guía en materia de Responsabilidad Social y la normativa de medición de la huella de carbono en las exportaciones y de la huella de agua.

 

Todas estas iniciativas responsables han conducido a las empresas a  abandonar viejos modelos e instruirse en las nuevas formas de hacer negocios mediante el desarrollo de la Responsabilidad Social Empresarial.

 

El Ranking Nacional de RSE asesora a la empresa mediante una evaluación integral de tres áreas: Desempeño social que abarca el ambiente laboral y las condiciones de trabajo, la seguridad de los trabajadores y la relación de la empresa con la comunidad; desempeño ambiental que incluye  el impacto del proceso productivo en el ambiente, el uso responsable de los recursos naturales y programas o políticas  medioambientales de la empresa; y por último el desempeño económico que trata los resultados financieros, así como políticas de empleo, remuneraciones y beneficios, entro otros.

 

Tras cinco años de experiencia del Ranking Nacional de RSE, Fundación PROhumana, ha logrado darle un sello de credibilidad, consistencia y validez a esta herramienta generando una utilidad que va más allá de un reconocimiento entre las empresas destacadas en RSE, ya que es el inicio de un proceso hacia una empresa socialmente responsable.

 

Para aquellas empresas que buscan optimizar su competitividad, mejorar su calidad laboral, lograr éxito de negocios y ser sostenible en el tiempo, Fundación PROhumana invita a inscribirse y  atreverse a  participar de una evaluación reveladora y enriquecedora para el aprendizaje de la RSE.

 

 

Para saber TODO sobre el ranking entra Aquí

 

Para Inscripciones:

Carolina Andrade

Directora de Asesorías e Investigación

candrade@prohumana.cl

2364390

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RSE PROHUMANA: AUTOPISTA VESPUCIO NORTE: UN NUEVO DESAFÍO

Columna de Antonino Castellucci

Por admin | 25 Marzo, 2010 | Categoría: Columnistas Responsables

 

AUTOPISTA VESPUCIO NORTE: UN NUEVO DESAFÍO
 
 
Esta columna tiene que ver con sociabilizar un sentimiento, expresar nuestro accionar en estos días y manifestar para todos aquellos con quienes compartimos nuestra geografía, la más amplia solidaridad.
 
Hoy más que nunca, podemos sentir la presencia de la vulnerabilidad, ese factor tan propio de la existencia. Esa falta de control, de dominio y de sustento sobre nuestras vidas, nuestro entorno, en definitiva sobre nuestras creaciones.
 
Hace ya casi un mes vivimos un terremoto, una catástrofe…un latigazo de la naturaleza que agrietó no sólo nuestras obras, sino también nuestras certezas, orgullos, tareas y sueños. 
 
En Autopista Vespucio Norte cayeron literalmente dos secciones importantes de la vía, tuvimos caída de vehículos, daños a terceros, daños irreparables en lo humano, angustia, y mucho dolor.
 
Desde el primer momento nuestros equipos han estado en terreno, trabajando en la vía, levantando lo que la naturaleza destruyó.
 
Aquí nace mi primera reflexión en torno a lo que hemos creado. Primero como personas y luego como empresa creemos profundamente en lo que hemos construido. Una empresa responsable, cuya reputación es reconocida en el ámbito nacional e internacional, en donde el factor humano siempre ha sido el leiv motiv de nuestro quehacer, y en donde en nuestra corta historia siempre hemos ido de la mano de un accionar responsable, con comportamiento ético y por sobretodo, con preocupación por el entorno y la sociedad.
 
Hoy nos hemos visto enfrentados a cuestionamientos técnicos, el escarnio público y a la crítica cotidiana. Acciones que tras la huella del terremoto debiera hacernos aún más vulnerables.
 
No desconocemos los daños, nos hacemos responsables desde el primer minuto de sus efectos, hemos tomado curso de acción en todas las áreas relacionadas con los estragos generados en nuestra obra, así como también las vías paralelas en torno a las acciones relacionadas con evaluar, auditar y buscar respuesta frente a lo sucedido, cuyos resultados por cierto, como en todo nuestro actuar responsable, serán conocidos por la sociedad.
 
Aquí, planteo mi segunda reflexión. No claudicaremos frente a los efectos de la naturaleza, ni las consecuencias de lo ocurrido, no abandonaremos nuestra impronta que durante tantos años nos puso como una de las empresas más responsables de nuestro país. Nos levantaremos a punta de esfuerzo, trabajo y responsabilidad. Es cierto, el 27 de febrero la naturaleza nos movió literalmente el suelo, destruyó años de trabajo,  de creaciones, de obras y  nos hizo sentir vulnerables.
 
La tarea que viene por delante, requiere tesón, fuerza, voluntad. En eso estamos, sin abandonar nuestro ADN, nuestra naturaleza de RSE. Es en estas instancias cuando muchos toman palco. Nosotros… asumimos la dura tarea como un nuevo desafío.
 
 
 
ANTONINO CASTELLUCCI
GERENTE GENERAL
AUTOPISTA VESPUCIO NORTE
MIEMBRO CONSEJO ASESOR RED PROHUMANA EMPRESARIAL
 
 

 
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RSE Investigación revela los aspectos más avanzados de RSE en Latinoamérica según ejecutivos

Estudio realizado por Forum Empresa

 

Investigación revela los aspectos más avanzados de RSE en Latinoamérica según ejecutivos

 

  • La relación con los trabajadores fue evaluada como la variable más desarrollada en la región.
  • La transparencia y la toma de decisiones dentro de la empresa obtuvieron la peor calificación de las seis variables analizadas.

 

 

La percepción de los ejecutivos latinoamericanos respecto del estado de avance de sus empresas en torno a la Responsabilidad Social Empresarial es positiva. Más aun, el tema presenta muy buenas proyecciones, de acuerdo a gerentes y encargados de RSE de empresas de la región.

 

La Red latinoamericana de organizaciones expertas en RSE, Forum Empresa, encuestó a 529 ejecutivos provenientes en su mayoría de 15 países de América Latina. La organización obtuvo respuestas sobre el estado de avance de las empresas, de diversos tamaños y rubros, en cuanto a seis variables de RSE y sobre los recursos comprometidos y las expectativas de desarrollo a futuro en la materia.

 

Yanina Kowszyk, directora de la organización, explica: "Nunca se había hecho una investigación de este tipo y la opinión de los ejecutivos es clave porque ellos son quienes toman las decisiones". Admite también que ésta es "una perspectiva que nos gustaría tener en cuenta como punto de partida para cotejar con otras miradas y ámbitos de interés en evaluaciones que vamos a hacer a futuro".

 

De las seis variables de RSE estudiadas, la que resultó mejor evaluada por los ejecutivos de la región fue "Relación con trabajadores": 84% de los encuestados consideró que la empresa donde trabajan tiene un desempeño entre bueno y excelente para esta dimensión. El punto evalúa si la organización proporciona condiciones favorables para la negociación colectiva de los trabajadores, busca mitigar los impactos negativos al realizar cambios que afecten a sus empleados, presenta igualdad de salarios por género, beneficia al personal externo, entre otros.

 

El aspecto peor calificado

 

De las seis variables de RSE, "Toma de decisiones y transparencia" obtuvo los menores puntajes. El aspecto se refiere, por ejemplo, a la inclusión de representantes sindicales en la junta o consejo directivo, la existencia de un código de ética, los incentivos económicos para los ejecutivos que consideran la RSE en la toma de decisiones, la aplicación de políticas y prácticas para combatir la corrupción (en el caso negado, si existe soborno y la extorsión).

 

Sobre el tema, Kowszyk acota: "Lo más revelador del estudio es que se suponía que la RSE tenía que empezar por la ética y la toma de decisiones y éstos resultaron los aspectos evaluados como menos avanzados en la región. Creo que es un hallazgo importante porque nos dice qué tenemos que hacer de cara al futuro".

 

Las proyecciones del tema

 

Los ejecutivos indicaron que la crisis económica mundial suscitada a fines de 2008 no afectará sus planes de RSE, y en cambio tienen una mirada optimista sobre el desarrollo de la materia los próximos años.

 

Así lo mostró "Expectativas a futuro", que resultó el aspecto mejor evaluado de todos los analizados en la investigación: recibió entre 77% y 80% de buenas apreciaciones. Los resultados mostraron que las empresas grandes son las más optimistas.

 

La variable evaluó si la empresa planea capacitar a sus trabajadores antes de incorporar a nuevos empleados, focalizará su inversión social en proyectos relacionados con su negocio y tomará en cuenta los riesgos sociales y medioambientales en la toma de decisiones.

 

Las buenas predicciones estuvieron sustentadas por otra variable que midió el estudio. "Capacidad instalada en RSE" estimó los recursos que la empresa tiene comprometidos, a partir de 4 criterios: si cuenta con un encargado del asunto, adhiere a una organización promotora, publica reportes de sustentabilidad y suscribe a estándares de la materia.

 

La investigación mostró que mientras más grande es la empresa, mayor es la probabilidad de que adhiera a una organización de promoción. Por otro lado, 40% de las empresas participantes publica un reporte de sustentabilidad. De dicho grupo, cerca del 70% lo hace utilizando la metodología GRI.

 

Además, 39% de la muestra cumplió con al menos tres puntos de capacidad instalada, lo que quiere decir que cuentan con una alta capacidad de implementación de medidas de este asunto y que en ello han invertido una cantidad considerable de recursos.

 

Radiografía por tamaño y rubro de las empresas

 

De acuerdo a los resultados, las empresas grandes (de más de 500 trabajadores) son valoradas como las más avanzadas en RSE: 57% recibió apreciaciones de niveles alto y muy alto en la materia. En el caso de las organizaciones medianas (entre 51 y 500 empleados), esta calificación la alcanzó 45% de la muestra. En las pequeñas (de menos de 50 personas), la proporción fue 42%.

 

En cuanto a la clasificación por rubros económicos, en términos generales el sector industrial recibió las mejores apreciaciones. Específicamente se distinguió en materia de gobierno corporativo, relaciones con la comunidad y con los trabajadores.

 

Comercio se relacionó con un nivel alto de RSE y destacó en las dimensiones medio ambiente, así como en consumidores y usuarios.

 

Mientras, el sector servicios se vinculó a un nivel medio de RSE, al tiempo que alcanzó las mejores notas en cuanto a medidas anti corrupción y expectativas a futuro.

 

Estos y otros relevantes hallazgos fueron presentados en la VII Conferencia Interamericana sobre Responsabilidad Social de la Empresa, organizada por el Banco Interamericano de Desarrollo y llevado a cabo en Punta del Este durante el mes de diciembre. Allí, el equipo de Forum recibió comentarios y preguntas que sirven de aporte a los estudios que realizarán a futuro, a partir de distintos grupos de interés y siempre sobre RSE, tema con el que la organización está comprometida.

 

La investigación completa puede descargarse en: www.empresa.org

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