jueves, marzo 10, 2011

RSC integrada

RSC integrada

 
El Pacto Mundial de la ONU aporta un nuevo marco para clasificar a las empresas según su información sobre RSC
 
Beatriz Lorenzo.- A nivel global la  Responsabilidad Social se perfila ya como una de las principales prioridades, como el empujón necesario para que las compañías que han sobrevivido la crisis económica puedan competir en una economía globalizada y sostenible. La protección medioambiental, la defensa de los derechos humanos, la información fluida y veraz  y la transparencia corporativa han pasado de ser simples ingredientes de un refrito que en ocasiones no dejaba de ser un simple barniz empresarial a convertirse en valores intangibles imprescindibles para crecer y sostenerse a largo plazo. Llegamos así a un nuevo territorio que durante  los últimos meses ha ido ganando en extensión; la Responsabilidad Social armonizada y encuadrada en un marco.

 Es ésta una tendencia que pretende  ir mucho más allá de las promesas empresariales en pro de una gestión más transparente, de una mayor cantidad de fondos destinados a inversiones sociales o un menor porcentaje de emisiones contaminantes. La apuesta en este sentido es firme, avalada por organismos como la  Global Reporting Initiative, que  ha apostado por un único informe, el "Rethink Rebuild Report", fijando el ambicioso objetivo de que hacia 2020 deberán existir unos estándares que aúnen los indicadores financieros, los sociales los medioambientales.Y si la RSC gana en armonización también lo hace en comparabilidad al adaptarse a un marco preestablecido y estándar.  En este sentido, el Pacto Mundial de Naciones Unidas ha puesto en marcha este año el llamado "Programa de Diferenciación" que refuerza el objetivo del organismo de cambiar las prácticas de negocio a través de la transparencia, el diálogo y la investigación de los grupos de interés.. Su objetivo es desarrollar una plataforma pública que permita a los stakeholders tomar decisiones con mejor información como inversores, empleados y/o consumidores, y en última instancia, garantizar que las empresas están a la altura de su compromiso con el Pacto Mundial.

UN NUEVO MARCO

A través de esta iniciativa, el organismo incorpora un marco para que las compañías puedan ganar en diferenciación tomando como referencia los niveles de aplicación de los 10 Principios del Pacto Mundial y sus áreas relacionadas. Así, las empresas miembros serán calificadas de acuerdo al nivel de cumplimiento con los 10 objetivos del Pacto que refleje su Comunicación sobre el Progreso (COP). Cada compañía podrá clasificarse como  "GC Activo" o como "GC Avanzado" dependiendo de los progresos que hayan realizado en la implantación de una gestión basada en la protección del medio ambiente, los derechos humanos, los derechos laborales y la lucha contra la corrupción. El nivel de "GC Activo" cubre todos los aspectos de la agenda del Pacto Global y   su objetivo es fomentar una amplia aplicación de los Principios y la adopción de prácticas de divulgación y transparencia como las del GRI.  El nivel "GC Avanzado" será para las empresas que se esfuerzan por tener un alto nivel de desempeño y que muestran que han adoptado e informado sobre una serie de mejores prácticas en la gobernanza y  gestión de la sustentabilidad,  basada en los modelos del Plan de Liderazgo para la Sustentabilidad Empresarial  y el Modelo de Gestión del Pacto Mundial de las Naciones Unidas.

De esta forma, la herramienta busca una mayor consolidación e implementación de los Principios del Pacto Mundial. Ciertamente, la calidad y no la cantidad debe ser el indicativo preferido a la hora de valorar las prácticas responsables, ya que no debe olvidarse que recientemente las empresas españolas ocuparon el primer puesto en cuanto al número de informes de progreso -con un incremento del 21% respecto a años anteriores- según daba a conocer la Red Española del Pacto Mundial. Este dato, en apariencia ventajoso y halagüeño para la evolución empresarial española, escondía un regalo envenenado: lo cierto es que la Responsabilidad Social Corporativa sigue estando desligada de contenido para muchas empresas. Y es que en realidad el 48% de los informes de progreso elaborados por las entidades que forman la Red del Pacto Mundial de Naciones Unidas en España para promover la responsabilidad social no incluían ningún objetivo en el marco de los principios que trata de promover, según se deduce del análisis de los informes correspondientes al ejercicio del pasado año.  Se hace por tanto necesario una aplicación más formal y contextualizada de los principios.

En otro orden de cosas, cuando hablamos de Informes de Progreso cabe resaltar que en los últimos tiempos éstos han mostrado que la lucha contra la corrupción sigue siendo el que más desafíos presenta a las empresas españolas. Por un lado, el cumplimiento normativo y el blanqueo de capitales pasa a ser uno de los principales riesgos de corrupción identificados, dato que no viene acompañado de un incremento equivalente en el número de políticas desarrolladas para regular estos riesgos.. En este sentido, la publicación de la Guía práctica para la gestión de riesgos y herramientas de implantación "Lucha contra la corrupción y promoción de la transparencia" que publicará la Red Española del Pacto Mundial en enero de 2011, pretende dar claridad a estos conceptos.
 
Finalmente, volviendo al tema de la "armonización responsable"; tiene también relación con el establecimiento de marcos de comparabilidad la cada vez mayor integración entre Responsabilidad Social y Gobierno Corporativo, que  se ha convertido en uno de los grandes retos para las compañías. El vínculo ha de ser efectivo y real, alejado de las antiguas prácticas de barniz responsable; y sin embargo, las compañías todavía se resisten a una integración coherente de las herramientas responsables, todavía se escudan tras el buenismo. Concretamente, el "reporting responsable" todavía adolece de defectos de forma y fondo en la mayoría de las empresas.  En este sentido, en un reciente desayuno del GRI y el New York Stock Exchange Euronext, se ahondó en los motivos por los qué las compañías todavía se muestran reacias a adoptar los informes de sostenibilidad y la RSC como herramienta de gestión. Entre las respuestas esgrimidas, destacan aspectos como las dudas respecto a la RSC, la falta de costumbre, la ausencia de recursos y puntos de referencia pero, sobre todo, la ausencia de estándares globales, de un marco de comparabilidad.

 

Fuente:
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Saludos
Rodrigo González Fernández
Diplomado en "Responsabilidad Social Empresarial" de la ONU
Diplomado en "Gestión del Conocimiento" de la ONU

 CEL: 93934521
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